El secretario de Agricultura vinculó la suba de la carne a la caída del stock ganadero y a años de intervenciones que desalentaron la inversión. También explicó por qué la baja de los precios no será inmediata y qué expectativas tiene el Gobierno sobre la recomposición de la oferta.
El secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación, Sergio Iraeta, atribuyó el encarecimiento de la carne bovina a décadas de intervenciones estatales que afectaron la inversión y el crecimiento del stock ganadero, y sostuvo que la situación podría revertirse a partir de una política de no intervención y previsibilidad para el sector.
Iraeta atribuyó el encarecimiento a décadas de intervención y caída del stock ganadero
Ante la prensa especializada que cubrió el lanzamiento de Agroactiva en la Casa de Santa Fe, Iraeta explicó que las restricciones aplicadas en los últimos años, como cupos y prohibiciones de exportación, tuvieron efectos estructurales. “Durante 20 o 30 años hubo políticas negativas y regresivas que impidieron que el sector ganadero invirtiera y aumentara el stock”, afirmó, y agregó que la falta de oferta es la consecuencia directa de ese proceso.
Consultado sobre si el aumento de las exportaciones podría profundizar el problema, el funcionario lo descartó. “De ninguna manera, porque el volumen exportado el año pasado fue incluso menor al del año anterior”, señaló, al tiempo que remarcó que la clave está en generar señales claras para la inversión de largo plazo. “La no intervención hace que el productor diga: voy a invertir a dos o tres años”, explicó.
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Iraeta subrayó que la recomposición del stock ganadero es un proceso gradual y ligado a los tiempos biológicos de la actividad. “Tenés que entorar, esperar nueve meses, destetar y engordar. Si durante 30 años tuviste políticas negativas, este es el resultado”, sostuvo. No obstante, se mostró confiado en un cambio de tendencia. “Más terneros, más novillos, más carne” será el resultado de los buenos precios para el productor.

Qué dijo el Gobierno sobre el consumo interno y el precio del asado
En relación con el impacto en los consumidores, el secretario destacó que el nivel de consumo de proteína animal en Argentina se mantiene elevado. “Estamos en alrededor de 114 o 115 kilos por habitante por año, una ratio muy buena”, indicó, y aseguró que la oferta seguirá abasteciendo el mercado interno. “Vas a poder seguir comiendo proteína animal; por supuesto que va a haber asado”, enfatizó.
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Sobre los precios, evitó realizar proyecciones y remarcó el funcionamiento del mercado. “El precio lo está pagando el consumidor, porque si no, no lo pagaría”, afirmó, y volvió a vincular la coyuntura actual con las políticas del pasado.
Finalmente, estimó que la situación podría revertirse en el mediano plazo: “Con las políticas que está haciendo el Gobierno nacional y el esfuerzo de los ganaderos, esto se va a dar vuelta mucho más temprano que tarde”.
