La incorporación de vicia y avena mediante siembra aérea permite cubrir el suelo, reducir malezas y mejorar la productividad en rotaciones ajustadas. Con más de una década de experiencia, estos planteos también suman rentabilidad ganadera y fortalecen la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.
La escena se volvió frecuente en la región pampeana: a mitad del invierno muchos lotes agrícolas no están desnudos ni en barbecho químico, sino que muestran una cobertura viva como estrategia para frenar malezas, entre otros beneficios que incluyen mejorar la estructura física del suelo o aportar mayor fertilidad.
En un video publicado recientemente en la red social X, desde Gálvez el ingeniero agrónomo Diego Hugo Perez exhibió con claridad el resultado de este manejo: una “alfombra” de cultivos de servicio que cubre el suelo y acompaña la emergencia vigorosa de una soja de segunda.
Perez es asesor privado, miembro CREA e integrante del grupo IDEAR Gálvez. En la publicación comparó dos franjas del mismo lote: una con cultivos de servicio implantados por siembra aérea y otra testigo, sin cobertura. La diferencia es evidente. Mientras en la parcela con rastrojo de vicia y avena el suelo aparece cubierto y la soja de segunda emerge pareja y con mayor desarrollo inicial, en el sector sin cultivos de servicio el suelo permanece desnudo y las plántulas muestran menor vigor.
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Maiz dic, vicia + avena con dron y ahora Soja 1 vs soja 1 sin cultivo de servicio pic.twitter.com/5vQpcqxGtD
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“La alfombra que se ve en el video protege al suelo del impacto de la gota de lluvia, favorece la infiltración de agua, mejora la estructura del suelo y el ciclado de nutrientes; la verdad que tiene muchísimos beneficios”, resumió el especialista en diálogo con AIRE Agro.
Un planteo ajustado a ventanas cortas
El caso mostrado corresponde a una siembra aérea de vicia y avena sobre un maíz de segunda en diciembre. La estrategia apunta a ganar tiempo en una rotación ajustada, donde no hay margen para implantar otro cultivo luego de la cosecha. “La idea era cosechar el maíz y ya tener una cobertura generada en julio-agosto», explicó Perez.
En este tipo de secuencias, explicó el especialista, la siembra con avión o dron es la única posibilidad viable. “En esa rotación entra la siembra aérea, no hay otra alternativa. Y la verdad es que cuando uno ya le agarra la mano, se empieza a ver los efectos en el lote”, señaló.
El impacto más elocuente es la limpieza del lote. “La vicia tiene un efecto inmediato en lo que es control de malezas y de mediano plazo en lo que es fertilidad física y química”, detalló. En lotes que vienen de maíz tardío, donde suelen proliferar rama negra y gamochaeta, la cobertura funciona como un control natural que reduce la presión de nacimientos.
La alfombra cubresuelo de todos los an̈os! pic.twitter.com/FOD6auo8W6
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Rendimiento, fertilidad y manejo integrado
Según el asesor, los beneficios no se limitan a la cobertura superficial. Tabmién se refleja en el rendimiento del cultivo sucesor. “En todos los lotes que hemos tenido vicia, este año el trigo nos están rindiendo más que los lotes que no tuvieron vicia años anteriores”, afirmó. También destacó buenos indicadores de calidad, con proteínas cercanas al 9% y pesos hectolítricos de 74 a 76, en un esquema de fertilización ajustado.
En soja, los resultados preliminares también son alentadores. “Generalmente estamos hablando de un 7, 10% más de productividad”, indicó, aunque aclaró que los ensayos se vuelven a medir cada campaña para validar los datos.
El asesor indicó que el planteo se combina con el uso de herbicidas. “En el control de maleza utilizamos los preemergentes igual que si no tuviésemos vicia. Somos firmes en eso. Creo que la combinación cultivo de servicio y herbicidas preemergentes es óptima”, sostuvo.
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Quince años de aprendizaje y una variable clave

Perez remarcó que estos resultados son producto de un proceso de aprendizaje de largo plazo. “Largamos con cultivos de servicio ya hace 15 años. Es una técnica que se viene masificando en los últimos 10 años”, recordó.
Hoy, el eje del manejo está claro. “La humedad es la variable clave. O sea, si uno maneja bien el agua dentro del cultivo de cobertura, que no te penalice el cultivo de renta, es una práctica que se puede masificar”, afirmó. Para eso, es fundamental ajustar el secado del cultivo de servicio y la fecha de siembra del cultivo siguiente.
“El cultivo de cobertura es como una frazada corta”, graficó. “Cuando querés maximizar la productividad de materia seca, estás consumiendo más agua que puede perjudicar al cultivo de renta”. En su experiencia, con alrededor de 3.500 kilos de materia seca se logra un buen efecto supresor de malezas sin comprometer el rendimiento posterior.
Integración de cultivos de servicios con ganadería
Un aspecto que gana relevancia es la posibilidad de aprovechar la cobertura verde con el pastoreo de animales. “Tenemos muchas empresas que están integrando esos cultivos de servicio con ganadería. Eso me parece que es fabuloso”, destacó Perez. En estos esquemas, mezclas con avena, vicia, rabanito, raigrás o melilotus permiten producir carne en un período donde antes el lote estaba inactivo.
“Uno puede producir hasta 500 kilos de carne por hectárea en un plazo de seis meses”, afirmó. Con cargas de 3 a 5 animales por hectárea y ganancias diarias cercanas a los 800 gramos, el cultivo de servicio deja de ser visto como un costo. “Entonces el cultivo de renta ya arranca con una ganancia en el periodo anterior del lote”, explicó.

La meta es tener suelos siempre verdes
El impacto sobre el suelo es otro de los argumentos centrales. Perez recordó que los suelos agrícolas de la región, a causa de la agricultura contínua durante décadas, disminuyeron de 6% a 3% de Materia Orgánica, un problema que los cultivos de servicio comienzan a revertir.
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“En lotes con cultivo de cobertura recién empezaron a haber cambios en carbono orgánico a partir del año cuarto o quinto”, señaló, subrayando que se trata de procesos lentos pero sostenidos.
De cara al futuro, el mensaje es claro. “El suelo tiene que estar siempre verde, con raíces. Entonces tenemos que ir a eso para tener un suelo mejor y que sea sustentable la agricultura y ganadería argentina”, concluyó.
