Los quintales obtenidos permitieron superar los rendimientos de indiferencia en el centro norte provincial, aun en un contexto de mayores costos. El desempeño económico fue dispar entre zonas, con mejores resultados en el centro-sur y márgenes más ajustados hacia el norte.
La campaña de trigo 2025 en el centro norte de la provincia de Santa Fe cerró con resultados productivos históricos, aunque con un escenario económico y comercial marcado por contrastes, según el informe elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe en base a datos del Sistema de Estimaciones Agrícolas.
Márgenes brutos y rendimientos de indiferencia del trigo 2025
Desde el punto de vista económico, los márgenes brutos estimados para los productores estuvieron condicionados por el aumento de los costos directos y por la heterogeneidad de rendimientos entre zonas. Durante los meses de mayor compra de insumos, los fertilizantes y agroquímicos registraron incrementos promedio del 16,8 %, mientras que el costo de la semilla se ubicó levemente por encima del año previo.
En este contexto, los costos directos del ciclo de trigo 2025 se estimaron entre 330 y 420 dólares por hectárea, y al incorporar impuestos rurales y gastos de comercialización el rango ascendió a entre 380 y 450 dólares por hectárea.
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Con un precio a término estimado en torno a los 180 dólares por tonelada, el rendimiento de indiferencia —es decir, el rinde necesario para cubrir costos— se ubicó cerca de los 21 quintales por hectárea en los departamentos del norte del área, y alrededor de los 25 quintales por hectárea en la región centro-sur, para productores con campo propio. En el caso de quienes trabajan en campos arrendados, ese umbral ascendió a una franja de entre 26 y 34 quintales por hectárea.

Al comparar estos valores con los rendimientos efectivamente obtenidos, el balance resultó mayormente positivo. En los departamentos del norte, donde los rindes promedio oscilaron entre 32 y 35 quintales por hectárea, los márgenes brutos se ubicaron alrededor de un 15 % por encima de los registrados en la campaña 2024.
En tanto, en el centro-sur santafesino, con rindes que superaron ampliamente los 40 quintales por hectárea y alcanzaron picos superiores a los 50 quintales en departamentos como San Martín y San Jerónimo, los márgenes brutos estimados se ubicaron cerca de un 30 % por encima del ciclo anterior.
Calidad del trigo y su impacto en el precio recibido por el productor
El desempeño productivo estuvo acompañado, sin embargo, por una merma en la calidad del cereal. Los análisis realizados sobre una muestra significativa de la cosecha indicaron contenidos de proteína promedio de entre 9,7 % y 10,4 %, valores inferiores a los de campañas previas.
Como consecuencia, la mayoría de los productores enfrentará descuentos automáticos del 2 % en el precio del grano, que en algunos casos podrían ampliarse hasta el 3 % o 4 %, de acuerdo con la normativa comercial vigente. A ello se sumó un peso hectolítrico promedio apenas superior a los 77 kg por hectolitro, también por debajo de los registros del año anterior, cuando se superaron los 80 kg por hectolitro.
Esta combinación derivó en una caída en la tipificación del cereal: cerca del 50 % del trigo fue clasificado como grado I o II (superior – estándar), frente al 90 % alcanzado en 2024. Entre las causas identificadas se destacan una fertilización nitrogenada insuficiente frente a rendimientos inesperadamente altos, la dilución de proteína por el mayor volumen de grano y el uso de distintas variedades de semilla, con mejor respuesta en materiales más antiguos.
Destinos de la producción triguera y volumen exportable
En cuanto al destino de la producción, la campaña 2025 cerró con un volumen total estimado en 2,095 millones de toneladas, el más elevado desde que se tienen registros a partir de 2010. De ese total, entre el 25 % y el 30 % se destinaría a la industria molinera, con un potencial de producción de alrededor de 524.000 toneladas de harina, lo que representa un incremento del 22 % respecto del ciclo previo.
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El principal destino seguiría siendo la exportación: se proyectan embarques por unas 1,25 millones de toneladas de trigo en grano, equivalentes a cerca del 60 % de lo producido, y alrededor de 78.500 toneladas de harina. En conjunto, estas exportaciones implicarían una facturación estimada en torno a los 281,5 millones de dólares FOB, casi un 97 % más que en la campaña anterior, impulsada principalmente por el fuerte aumento del volumen exportable, pese a una caída promedio de los precios internacionales del trigo y la harina en comparación con diciembre de 2024.
