Con una oferta cercana a las 5.000 cabezas, el mercado mostró una demanda firme y precios muy similares a los de diciembre, con ajustes puntuales según categoría. El análisis del presidente de ROSGAN pone el foco en el fin de los valores excepcionales, la antesala de la zafra de terneros y las señales iniciales de recomposición del stock.
El primer remate de Rosgan en 2026 confirmó un escenario de estabilidad, con precios muy similares a los registrados en diciembre y leves ajustes en algunas categorías, explicados por la no convalidación de valores excepcionales, en un contexto marcado por la cercanía de la zafra de terneros y la necesidad de que el mercado encuentre un nuevo punto de equilibrio, según el análisis sectorial del presidente de la institución tras el inicio del año comercial.
Un arranque de año con demanda firme y oferta limitada
Con una oferta cercana a las 5.000 cabezas, reducida por el período estival, los valores logrados se mantuvieron en niveles elevados y muy próximos a los de diciembre de 2025, mes que había cerrado con precios particularmente firmes.
De acuerdo con el análisis de Raúl Milano, presidente de Rosgan, el desempeño del último año estuvo atravesado por una combinación de factores estructurales y coyunturales. Durante 2025 se registró un volumen significativo de animales destinados a invernada y, especialmente en el segundo semestre, se consolidó un proceso de subas sostenidas de precios.
La escasez de oferta, aun considerando los mayores volúmenes de fin de año, y el cambio de expectativas de los productores en el marco de un nuevo esquema macroeconómico, explican buena parte de este comportamiento.
Por qué los precios se movieron poco respecto de diciembre
En ese contexto, la ganadería se destacó como uno de los pocos sectores que logró recomponer valores frente a la caída general de inventarios y activos observada en otras actividades. Con incrementos que superaron el 70 % en algunas categorías a lo largo del año, se estableció un nuevo piso de precios que permitió absorber mejor el impacto del aumento de los costos productivos y reposicionar a la cadena en un escalón superior en términos de rentabilidad.

Milano también señaló que esta recomposición de precios tuvo efectos dispares dentro de la cadena. Mientras el productor recuperó niveles de rentabilidad que no se observaban desde hacía años, la industria exportadora enfrenta hoy limitaciones de competitividad frente a países vecinos. No obstante, este escenario es interpretado como parte del costo necesario para iniciar una etapa de crecimiento del stock ganadero, tras décadas de distorsiones e intervenciones que derivaron en una pérdida sostenida de cabezas.
En el plano internacional, el análisis destacó la fortaleza del consumo mundial de carnes, impulsado principalmente por China, y un retorno a la preferencia por productos de origen natural, luego de que las alternativas sintéticas no lograran desplazar la demanda tradicional.
Valores firmes y ajustes puntuales: el detalle de los precios del remate
Dentro de este marco general, el primer remate del año mostró pequeñas variaciones de precios respecto de diciembre. En la categoría terneros, el valor promedio pasó de 5.699,87 pesos en diciembre a 5.804,52 pesos en enero, con una suba del 1,84 %. Los novillitos, en cambio, registraron un leve ajuste a la baja del 2,08 %, al pasar de 4.942,56 a 4.839,83 pesos. Los novillos mostraron una mejora del 1,20 %, con un precio que subió de 4.197,27 a 4.247,54 pesos.
Entre las categorías de cría y reposición, los terneros y terneras promediaron 5.173,41 pesos, un 3,91 % por debajo de los 5.383,69 pesos de diciembre. Las terneras registraron una leve suba del 0,80 %, pasando de 5.031,57 a 5.071,63 pesos. Las vaquillonas ajustaron un 3,85 % a la baja, con un promedio de 4.616,81 pesos frente a los 4.801,66 pesos del mes previo. Por su parte, las vacas de invernada descendieron un 1,56 %, de 2.848,25 a 2.803,70 pesos.
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Según el presidente de Rosgan, estas variaciones no implican un cambio de tendencia, sino que responden a la corrección de valores extraordinarios alcanzados a fines de 2025. La proximidad de la zafra de terneros obligará al mercado a redefinir referencias, en un proceso que estará condicionado por la oferta disponible y la capacidad de absorción de la demanda.
Finalmente, el análisis resaltó señales positivas vinculadas al avance de la recría, con lotes de mayor kilaje, y a una mejora en la calidad de las categorías de vacas y vaquillonas de cría. Aunque se trata de segmentos con bajo volumen en los remates televisados, su colocación a buenos valores es interpretada como un indicador temprano de retención y de una incipiente recuperación del stock ganadero.
