Las evaluaciones del INTA Rafaela mostraron que las fechas de implantación más tempranas lograron los mayores rendimientos promedio y una mejor expresión del potencial varietal. La combinación entre elección del ciclo, momento de siembra y un ambiente favorable explicó las diferencias observadas entre los tres ensayos de la campaña.
Un muy buen escenario hídrico inicial, acompañado por rendimientos elevados y consistentes entre fechas de siembra, marcó la campaña de trigo 2025 en los ensayos realizados por el INTA Rafaela.
La Red de Ensayo Comparativo de Variedades de Trigo Pan (RET) evaluó materiales de distintos ciclos en tres fechas de implantación, con resultados que reflejaron un alto potencial productivo y diferencias claras en función del momento de siembra y la duración del ciclo varietal.
Rendimientos generales: ventaja clara de las siembras tempranas
En términos generales, los ensayos arrojaron rendimientos promedio elevados, especialmente en las siembras tempranas e intermedias, donde los valores se ubicaron por encima de los registros de campañas recientes.
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Los cultivares de ciclo largo e intermedio largo mostraron un mejor desempeño relativo, mientras que los materiales de ciclo corto, implantados en fechas tardías, alcanzaron rindes inferiores. Los promedios generales oscilaron entre 3.662 kg/ha en fechas tempranas, 3.688 kg por hectárea en las fechas intermedias y 2.777 kg por hectárea en las siembras de agosto, confirmando la ventaja productiva de las implantaciones más tempranas.
Variedades de trigo con mejor y peor rendimiento por ensayos
El Ensayo RET 1°, correspondiente a la fecha de siembra del 30 de mayo, presentó un muy buen comportamiento productivo general. Los mayores rindes fueron obtenidos por NEO50T23 (GDM Seeds, ciclo intermedio), con 4.330 kg/ha; LG Tobiano (Limagrain, ciclo intermedio largo), con 4.108 kg/ha; e Iruya (Bioceres, ciclo intermedio largo), con 4.052 kg/ha. En el extremo inferior, con menor productividad, se ubicaron ACA 363 (ACA, ciclo largo), con 2.727 kg/ha; Buck Colihue (Buck, ciclo corto), con 3.075 kg/ha; y Catalpa (GDM Seeds, ciclo intermedio), con 3.102 kg por hectárea.

En el Ensayo RET 2°, correspondiente a una fecha de siembra intermedia (24 de junio), los tres mayores rendimientos correspondieron a Pehuén, con 4.572 kg/ha; ACA 319, con 4.248 kg/ha; y Nogoyá HB4, que alcanzó 4.098 kg/ha. En contraste, los menores valores se registraron en IS Carpintero (2.845 kg/ha), Klein Selenio CL (3.010 kg/ha) y Paraná HB4 (3.063 kg/ha).
Por último, en el Ensayo RET 3°, sembrado el 5 de agosto, donde se notó una menor adaptación de los cultivares a fechas de siembra tardías, lograron destacarse BK 430312, que alcanzó 3.653 kg/ha; ACA 921, con 3.512 kg/ha; y Aromo, con 3.268 kg por hectárea. Los menores rendimientos del ensayo correspondieron a MS INTA Bon 526, con 1.774 kg/ha; Mignón, con 2.324 kg/ha; y ACA 607, que alcanzó 2.329 kg por hectárea.
Clima y ambiente: las claves detrás del buen desempeño del trigo
Las condiciones ambientales de la campaña explican en gran medida los resultados obtenidos. El ciclo del cultivo se inició con una adecuada recarga hídrica del perfil del suelo producto de las precipitaciones otoñales, que aseguraron una correcta implantación y un alto potencial inicial.
A lo largo de la campaña se registraron 281,3 milímetros de lluvias, con aportes significativos durante julio y agosto que favorecieron el crecimiento vegetativo. Si bien en septiembre las precipitaciones fueron inferiores al promedio histórico, esta situación no afectó los rendimientos finales gracias al agua almacenada en el suelo.
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En cuanto a las temperaturas, se registró un número de heladas agronómicas inferior al promedio histórico, concentradas principalmente en los meses de invierno y sin impactos negativos sobre el cultivo. Durante las etapas reproductivas, especialmente floración y llenado de granos, los registros térmicos resultaron favorables y permitieron una alta eficiencia en el uso de la radiación, generando un entorno de elevada productividad.
