La caída del valor del trigo frente a los costos productivos y logísticos volvió a encender las alarmas en la cadena triguera. Datos técnicos presentados ante representantes provinciales y entidades del sector expusieron un deterioro sostenido de la rentabilidad y la competitividad del cultivo.
La pérdida de poder de compra del trigo frente a los costos de producción y logística volvió a encender las alertas del sector agropecuario y fue uno de los ejes centrales planteados este jueves 12 de febrero durante una nueva edición de la Mesa Nacional del Trigo, donde productores y entidades reclamaron medidas estructurales para mejorar la competitividad, en un contexto de precios deprimidos y costos en alza.
Un encuentro federal para analizar la actualidad del trigo
El encuentro se desarrolló en el Club Leones y contó con la presencia del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, junto a los ministros de su gabinete vinculados con el agro. Participaron representantes de cuatro provincias productoras —Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa— y unas 40 entidades que integran la cadena triguera. En representación de Santa Fe asistió el Secretario de Agricultura y Ganadería, Ignacio Mántaras.
Durante la jornada se ratificaron los reclamos históricos del sector, entre ellos la eliminación de los derechos de exportación (retenciones), la necesidad de reglas de juego más previsibles y la implementación de políticas que permitan mejorar la competitividad del cultivo. En ese marco, se presentó un informe elaborado por Coninagro, que expuso con datos concretos el deterioro de la relación insumo-producto del trigo.
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Insumos, transporte y bienes de capital: la relación insumo-producto
Según el relevamiento, uno de los factores más críticos es el costo logístico. Para un traslado promedio de 300 kilómetros, el flete representa actualmente el 21% del valor del trigo, el nivel más alto registrado en los últimos años. Este incremento en la incidencia del transporte impacta de manera directa sobre el ingreso del productor, especialmente en regiones alejadas de los puertos.
El informe también advierte una fuerte caída del poder de compra del cereal frente al combustible. En comparación con el promedio de los últimos cinco años, hoy se necesita un 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de gasoil, lo que refleja un marcado retroceso en la competitividad del cultivo y una mayor presión sobre los márgenes productivos.
A este escenario se suma la baja de los precios internacionales y locales del trigo, que profundizó el deterioro frente a los principales costos. En términos interanuales, el cereal perdió un 10% de su poder de compra frente a la urea y un 5% frente al gasoil. Si bien los bienes de capital muestran una leve mejora en el corto plazo, con una recuperación del 3%, el análisis de mediano plazo sigue siendo desfavorable: el poder adquisitivo del trigo frente a este tipo de inversiones se deterioró un 35%.
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Los datos presentados reforzaron el diagnóstico compartido por las entidades del sector, que coincidieron en la necesidad de avanzar en cambios estructurales para revertir una tendencia que compromete la sustentabilidad económica de los productores trigueros y limita el potencial de una cadena clave para las economías regionales y las exportaciones argentinas.

