El maíz temprano se presenta con condiciones excepcionales: perfiles hídricos recargados, un clima neutro pronosticado y mejores márgenes frente a la soja. Una oportunidad estratégica que los productores no deben dejar pasar.
La campaña 2025/26 de maíz temprano se presenta con condiciones excepcionales que invitan a la reflexión sobre nuevas estrategias productivas. En un escenario donde los perfiles hídricos están recargados y el pronóstico climático sugiere un año neutro, este cultivo se posiciona como una opción altamente competitiva, con un mayor potencial de rendimiento y mejores oportunidades para aprovechar los precios diferenciales.
Un escenario climático propicio para el maíz temprano
Con un 60% de probabilidad de que se registre un año neutro, según el Servicio Meteorológico Nacional, y un invierno que ha dejado un excedente hídrico en muchas regiones, los perfiles de suelo están excepcionalmente recargados. Este fenómeno resulta particularmente inusual para las zonas centro y centro-oeste del país, donde normalmente la recarga de agua en el suelo no es tan pronunciada.
Simulaciones en localidades como Villa María, Río Cuarto y Oncativo confirman que, con perfiles hídricos al 100% de su capacidad al momento de la siembra, el maíz temprano podría generar rendimientos de hasta 1.000 kg adicionales por hectárea en comparación con condiciones de menor recarga de agua.
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Ventajas agronómicas y económicas del maíz temprano
En este contexto, el maíz temprano ofrece varias ventajas significativas para los productores. La recarga de agua en el suelo y las precipitaciones pronosticadas para la primavera crean un entorno favorable para las siembras anticipadas, permitiendo una mayor estabilidad productiva. Según los expertos, con el perfil lleno, los rendimientos pueden ser entre 8 y 12 quintales por hectárea más altos, lo que reduce el riesgo de no alcanzar el umbral de rentabilidad.
A nivel económico, el maíz temprano se perfila como una opción mucho más atractiva que la soja en diversas regiones. En la zona núcleo, por ejemplo, el margen neto del maíz supera los 260 USD por hectárea, casi tres veces más que el de la soja. Incluso en zonas más desafiantes, como el centro de Buenos Aires, el maíz sigue presentando una ventaja en términos de rentabilidad.
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Captura de precios diferenciales y menor riesgo
Además, los productores que opten por la siembra temprana tendrán la posibilidad de capturar mejores precios en la ventana de cosecha temprana, que puede variar entre un 3% y un 8% adicional. Aunque los márgenes de los futuros entre abril y julio son relativamente estrechos, la historia demuestra que estos diferenciales son variables, lo que hace que anticiparse con el maíz temprano sea una estrategia acertada.
Las simulaciones también destacan la importancia de los suelos profundos y la presencia de napa freática, elementos que potencian el rendimiento del maíz. Estos factores, combinados con la ventaja de la siembra temprana, permiten un manejo más eficiente, con menores presiones sanitarias y de plagas.


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