La soja y el maíz atraviesan etapas críticas con fuerte deterioro en sectores del centro y sur de la región pampeana. Las precipitaciones recientes y las previstas para los próximos días serán determinantes para frenar las pérdidas y sostener un piso de producción.
Las lluvias que comenzaron a registrarse en las últimas horas, principalmente en el centro Santa Fe, son muy esperadas en la región núcleo, donde la falta de agua viene provocando un deterioro creciente de los cultivos de verano. En un escenario de alta sensibilidad hídrica, los aportes actuales y, sobre todo, los que puedan concretarse en los próximos 10 a 15 días serán determinantes para frenar las pérdidas y sostener un piso de producción tanto para la soja como para el maíz.
Cuanta lluvia necesita la zona núcleo para sostener un piso de cosecha
Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, la campaña de soja atraviesa días decisivos. El fuerte deterioro observado en los lotes de primera en el centro y sur de la zona núcleo obliga a que las lluvias se consoliden en el corto plazo para evitar nuevos recortes productivos. La entidad estima que el sur de Córdoba, el sur de Santa Fe y el centro-este de Buenos Aires deberían recibir al menos 40 milímetros en los próximos siete días y otros 40 milímetros adicionales en la semana siguiente para garantizar un piso de cosecha.
En su informe de febrero, en función del estado de los cultivos, la entidad rosarina estimó la producción nacional de soja en 48 millones de toneladas, con un rinde promedio de 30,8 quintales por hectárea. De concretarse, la cifra superaría en un millón de toneladas la proyección inicial realizada a la siembra, aunque implicaría una caída de 1,5 millones de toneladas respecto del ciclo anterior. Para el maíz, la producción continúa estimándose en 62 millones de toneladas, con foco en la evolución de los maíces tardíos: las lluvias de los próximos 10 días serán clave para sostener la proyección en Córdoba y frenar el deterioro en la provincia de Buenos Aires.
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Avanza la sequía la región Centro, según la Mesa Nacional de Monitoreo
En paralelo, el último informe de la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías confirmó el avance de la sequía leve en la región Centro, donde la superficie afectada creció más de 40% y se concentra principalmente en la zona núcleo agrícola. El diagnóstico abarca amplias áreas de la región pampeana, incluyendo sectores de Córdoba, el sur de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y el sur de Entre Ríos.
En el sur santafesino, la Mesa reportó impactos moderados sobre los cultivos de verano debido a precipitaciones muy por debajo de lo normal. El maíz temprano atraviesa un período de estrés por altas temperaturas y baja disponibilidad hídrica, con posible impacto en los rendimientos, mientras que la soja de primera ingresa en su etapa crítica. En Entre Ríos, la escasez de lluvias y la elevada demanda atmosférica generan síntomas de estrés hídrico en soja, maíz y pastizales, y en el norte bonaerense se registran afectaciones leves sobre cultivos, forrajes y la condición corporal del ganado.
Registros de lluvia en el centro norte de Santa Fe
En este contexto, las lluvias registradas este jueves 12 de febrero en Santa Fe representan un dato alentador. En la zona central de la provincia se midieron acumulados significativos, con registros de 82 milímetros en Gálvez, 67 milímetros en López, 48 milímetros en Larrechea y 47 milímetros en Gessler y Pueblo Irigoyen, además de valores superiores a los 30 milímetros en San Carlos Centro y Plaza Matilde. En el noroeste provincial, departamento San Cristóbal, se destacaron los 74 milímetros en San Guillermo, 60 milímetros en Ñanducita y más de 50 milímetros en Colonia Rosa. En el noreste, La Sarita acumuló 68 milímetros. Las precipitaciones continuaban al cierre del relevamiento.
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Si bien estos registros aportan alivio y renuevan expectativas, los técnicos coinciden en que será necesario un patrón más generalizado y sostenido de lluvias en las próximas semanas para frenar el deterioro de los cultivos y asegurar un piso productivo para la campaña agrícola en curso.
