Entre excesos hídricos y avances desparejos, el clima vuelve a ser protagonista de la campaña en el centro norte de Santa Fe.
El exceso de precipitaciones volvió a poner un freno a las tareas agrícolas en el centro norte santafesino durante la última semana. Según el último relevamiento técnico de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el clima condicionó tanto el avance de la cosecha de girasol como las implantaciones tardías y las labores vinculadas al maíz temprano.
Entre el 14 y el 20 de enero se registraron lluvias persistentes en gran parte de la región, con picos que superaron los 140 milímetros en zonas de San Justo, San Javier, Las Colonias y Garay. Aunque los aportes hídricos fueron relativamente generalizados, la intensidad variable generó realidades productivas muy distintas según el estado previo de los suelos.
La continuidad de las precipitaciones —que ya se extienden por más de dos meses— afectó de manera directa la normal ejecución de labores clave: siembras de soja y maíz tardío, algodón y sorgo; aplicaciones fitosanitarias; cosecha de girasol; y trabajos de picado y embolsado de maíz para reservas forrajeras.
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Girasol: más movimiento, pero con limitaciones
La cosecha de girasol mostró avances desparejos. En los departamentos del norte provincial el ingreso de maquinaria siguió siendo complicado por los excesos de humedad, mientras que en áreas del centro del territorio relevado comenzó a observarse una mayor fluidez en los últimos días del período.
Allí, la mejora en la transitabilidad permitió acelerar las tareas y sumar superficie recolectada, con resultados productivos que tendieron a mejorar. Los rendimientos se ubicaron mayormente en un rango medio, con registros destacados en lotes puntuales que superaron ampliamente los promedios habituales. En paralelo, se mantuvieron controles sanitarios por daños provocados por aves en algunos cuadros.
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Buen desempeño del maíz temprano y las reservas
En contraste con las dificultades operativas, los cultivos implantados lograron sostener un buen estado general. Los maíces tempranos exhibieron desarrollos favorables, con plantas bien nutridas y sin presencia relevante de plagas o enfermedades, favorecidas por la combinación de humedad adecuada, genética y manejo nutricional.
Las tareas de picado y embolsado continuaron especialmente en zonas lecheras, donde los resultados fueron alentadores. Se obtuvieron volúmenes importantes de forraje y reservas de calidad, claves para el abastecimiento ganadero de los próximos meses.
La soja temprana también mostró una evolución positiva, con buen crecimiento vegetativo, cierre de surcos y uniformidad de plantas, sin señales de estrés hasta el momento.
Implantaciones tardías y balance hídrico
En cuanto a las siembras de segunda, la soja se encuentra próxima a completar su implantación, mientras que el maíz tardío avanza a menor ritmo, aunque con una superficie proyectada superior a la de la campaña pasada. En cambio, algodón y sorgo quedaron por debajo de los niveles históricos, condicionados por el clima y por decisiones económicas.
El informe concluye que el perfil de los suelos mantiene una buena disponibilidad de agua gracias a las lluvias acumuladas desde octubre, aunque persisten sectores con anegamientos temporarios en áreas bajas. De cara al cierre de la campaña, el desempeño final dependerá del comportamiento climático en las próximas semanas y de las estrategias que adopten los productores para atravesar la etapa crítica del ciclo.
