Argentina fue el primer país en aprobar esta innovación, que incorpora un nuevo principio activo dentro de los inhibidores de ACCasa, diseñado para superar resistencias a herbicidas tradicionales. La tecnología permite un control selectivo en cultivos extensivos y suma beneficios operativos y ambientales, con planes de expansión a otros mercados agrícolas clave.
Un nuevo herbicida basado en el principio activo metproxibiciclona surge como respuesta a la creciente expansión de malezas gramíneas resistentes, uno de los problemas más extendidos y complejos de la agricultura actual. Argentina es el primer país en aprobar el nuevo desarrollo, que apunta a recuperar eficacia en el control de estas especies en cultivos clave como soja y algodón, en un contexto de pérdida progresiva de herramientas tradicionales.
Cómo actúa el herbicida frente a resistencias a glifosato y cletodim
Las malezas resistentes se consolidaron en las últimas décadas como una de las principales amenazas para la producción agrícola a nivel global. Su capacidad para sobrevivir a aplicaciones reiteradas de herbicidas y desarrollar resistencia cruzada limita las estrategias de control disponibles, reduce los rindes y eleva los costos productivos. Además, compiten con los cultivos por recursos esenciales y actúan como reservorio de plagas y patógenos.
En este escenario, el desarrollo de nuevos principios activos se volvió cada vez más limitado, lo que profundiza la necesidad de alternativas eficaces. La metproxibiciclona, un nuevo ingrediente activo herbicida, fue diseñada específicamente para controlar malezas gramíneas que han desarrollado resistencia a moléculas ampliamente utilizadas, como glifosato y cletodim.
LEÉ MÁS►IA en el campo: tecnología local de aplicación selectiva de herbicidas se expande al mundo

La innovación se presenta como el primer avance significativo en herbicidas selectivos para este tipo de malezas en soja y algodón en casi cuatro décadas. Su modo de acción se inscribe dentro de los inhibidores de ACCasa (Grupo 1 de HRAC), aunque corresponde a una nueva generación capaz de superar mecanismos de resistencia tanto a otros grupos como a tecnologías anteriores dentro de la misma familia.
Desde el punto de vista agronómico, el nuevo activo ofrece control efectivo en cultivos de soja y algodón, y también puede ser utilizado en aplicaciones pre siembra en cereales y maíz. A su vez, presenta un perfil de selectividad que permite su uso seguro sobre los cultivos y una rápida degradación en el suelo, contribuyendo a reducir su impacto ambiental.

Argentina, primer país en aprobar una innovación agrícola necesaria
Argentina fue el primer país en aprobar el registro de esta tecnología, lo que refuerza su posicionamiento como mercado de adopción temprana en innovación agrícola. En este marco, la compañía desarrolladora, Syngenta, anunció el lanzamiento global de la tecnología VIRESTINA™, formulada a partir de este nuevo principio activo, y anticipó su futura introducción en mercados como Brasil, Australia, Estados Unidos y Canadá.
“La tecnología VIRESTINA™ demuestra la capacidad de anticipar un desafío una década antes y entregar una innovación que llega en el momento justo para satisfacer las necesidades de los productores”, señaló Ioana Tudor, directora global de Marketing de Protección de Cultivos de la compañía.
LEÉ MÁS►Algodón: claves para no sufrir fitotoxicidad por herbicidas hormonales
El desarrollo se llevó a cabo en el centro de investigación de Jealott’s Hill, en el Reino Unido, utilizando herramientas de ciencia predictiva que permitieron acortar los plazos habituales de investigación. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia orientada a ampliar el número de soluciones disponibles frente a un problema que sigue en expansión y que afecta a productores en decenas de países.
