La alianza entre el Grupo Criolani y la firma austríaca Bauer impulsa en Santa Fe soluciones de riego y manejo de efluentes con foco en eficiencia productiva y sustentabilidad. Con fuerte potencial en los tambos y en el norte provincial, la propuesta apunta a mejorar rindes y transformar recursos hoy subutilizados en valor para el productor.
Con una estrategia a seis años orientada a ganar escala en riego y liderar el manejo de efluentes, el Grupo Criolani impusla la adpoción de toda la gama de productos de la firma austríaca Bauer, con oportunidades concretas en la producción lechera santafesina y agrícola en el norte provincial, donde la disponibilidad de agua abre un escenario favorable para la incorporación de pivots o enrolladores.
Una alianza estratégica para crecer en riego y manejo de efluentes
Grupo Criolani inauguró en Rosario una nueva sucursal que concentra la representación de marcas internacionales como JCB y BAUER, consolidando un punto estratégico para el sector productivo regional. El acto contó con la presencia de Otto Rois, propietario de la firma austríaca, y del ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, quien subrayó la relevancia del riego para el crecimiento productivo: “Hay que regar; creo que eso puede duplicar o triplicar o quizás más muchas producciones”.
Con más de 95 años de trayectoria, Bauer es una compañía especializada en sistemas de riego, manejo de efluentes y tecnología aplicada a la producción, con plantas industriales en Brasil y Estados Unidos en el marco de su expansión en América Latina. En Argentina, Grupo Criolani asumió la representación con un plan de desarrollo de mediano plazo.
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“Lo que iniciamos fue un plan estratégico a seis años”, explicó Gabriel Criolani, representante de Bauer en el directorio de la empresa. “Hoy estamos transitando recién el primer año… queremos posicionarnos como referentes en riego y ser número uno en manejo de efluentes”, agregó.

Manejo de efluentes: de pasivo ambiental a insumo productivo
En ese camino, la empresa conformó un equipo técnico y comercial con presencia federal, capaz de diseñar y ejecutar proyectos para ambas ramas de herramientas. Respecto de los efluentes, la producción lechera se presenta como una enorme oportunidad, por la cantidad de tambos que hay en la provincia y porque este tipo de empresas tienen un gran desafío con los deshechos que generan.
Según Criolani, la adopción inicial no es sencilla: “Cuando le hablás de efluentes a un productor, te mira con cara rara”. Sin embargo, el objetivo es cambiar esa percepción y transformar un pasivo ambiental en una herramienta productiva. “Queremos que ese efluente, que hoy es un desperdicio, pase a ser un beneficio”, señaló.
Los separadores de Bauer permiten reutilizar los efluentes como fertilizantes líquidos y biológicos y aportar materia orgánica al suelo. “Estos separadores lo que hacen es separar el sólido y el líquido, para aplicar cada parte en el momento que lo necesites”, explicó Criolani. El portfolio se completa con bombas específicas y sistemas que permiten, incluso, aplicar el agua tratada mediante equipos de riego presurizado como pivotes o enrolladores.
La experiencia en campo aparece como clave para acelerar la adopción. “Con los primeros equipos instalados, después la rueda empezó a girar”, afirmó. Y agregó: “Cuando el productor lo ve trabajar, se convence de que la inversión se paga sola”. Según estimaciones de la empresa, la recuperación puede lograrse en tres o cuatro años, a partir del ahorro en fertilizantes y la mejora en la eficiencia productiva.

El norte santafesino y su potencial para sistemas de riego
En riego, Bauer ofrece pivotes y los carretes Rainstar —que hace medio siglo marcaron un hito tecnológico— en un contexto donde, según Criolani, Argentina tiene un amplio margen de crecimiento. “Está regando algo de un millón y medio, dos millones de hectáreas, cuando podría regar entre ocho y diez”, sostuvo. En ese marco, destacó el potencial del centro-norte santafesino. “El departamento General Obligado, Reconquista, Avellaneda y Vera tienen acuíferos muy buenos, de agua dulce y de excelente calidad”, describió.
La expansión del riego en esa región, afirmó, permitiría modificar sustancialmente los rindes y la rentabilidad, con impacto en la economía provincial. No obstante, advirtió que el desarrollo requiere articulación público-privada. “Hace falta acompañamiento del sector público: infraestructura eléctrica, aprobaciones para perforaciones o uso de canales”, enumeró. “Si se trabaja en conjunto, podemos lograr grandes objetivos para la provincia y para toda la nación”, concluyó.
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La apertura del nuevo local en Rosario y la apuesta conjunta entre Bauer y el Grupo Criolani reflejan, así, una estrategia que combina tecnología, planificación y una lectura optimista del potencial productivo argentino, con Santa Fe como uno de los ejes centrales.
