Un parto doble registrado en la Escuela Granja de la Universidad Nacional del Litoral marca un hecho de muy baja ocurrencia en la producción bubalina argentina. Los dos machos, fruto de una cruza genética específica, evolucionan bajo un sistema de cría a pasto que refleja el crecimiento de la actividad en la región.
El nacimiento de búfalos mellizos en la Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja de la Universidad Nacional del Litoral, ocurrido el pasado 3 de marzo en Esperanza, marca un hito productivo poco frecuente tanto a nivel institucional como nacional. Se trata del segundo caso registrado en el país y el primero en la historia de la escuela, en el marco de una temporada de partos que proyecta un crecimiento sostenido del rodeo bubalino.
El hecho tuvo lugar en la sección didáctica y productiva de la institución, donde nacieron dos machos con un peso individual de entre 30 y 33 kilogramos. Según explicó el docente Antonio Baravalle, se trata de un acontecimiento extraordinario en la producción bubalina, debido a la baja incidencia de partos dobles en esta especie.
Manejo y crianza: el sistema productivo detrás del rodeo bubalino
Las crías son resultado de una cruza entre las razas Mediterránea y Murrah, producto de una preñez natural entre una hembra de 12 años —nacida y criada en la propia escuela— y un reproductor de 10 años, donado por la Estancia La Delfina, de Formosa.
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En cuanto al manejo, los bucerros permanecerán junto a su madre durante un período estimado de entre 8 y 10 meses. El destete se concretará cuando alcancen un peso promedio de 300 kilogramos. Posteriormente, continuarán su desarrollo bajo un sistema productivo que prioriza la armonía con el ecosistema: se crían exclusivamente a pasto natural en el monte nativo, sin suplementos externos.

Este esquema se basa en la rusticidad de la especie y en un manejo rotativo por lotes con frecuencia semanal, lo que favorece el descanso del suelo y la regeneración de la flora local.
El nacimiento se inscribe en la temporada de partos bubalinos, que se extiende de febrero a octubre. En lo que va del año, la Escuela Granja ya registra seis nacimientos y prevé la llegada de otros cinco ejemplares hacia junio, lo que configura un período de expansión para su rodeo.
Este hito productivo se da en un contexto de crecimiento sostenido de la actividad en la provincia de Santa Fe, donde la cría de búfalos alcanza actualmente unas 10.700 cabezas. Se estima que cada año se incorporan alrededor de 1.500 animales, consolidando a esta especie como una alternativa en expansión dentro del sistema ganadero.
Carne, leche y rusticidad: el potencial productivo de la especie
Originarios del sudeste asiático, particularmente de regiones como Pakistán e India, los búfalos han demostrado una notable capacidad de adaptación a ambientes donde la ganadería vacuna tradicional presenta limitaciones productivas. Entre sus particularidades, requieren la presencia de espejos de agua para regular su temperatura corporal y controlar ectoparásitos, lo que condiciona su manejo pero también favorece su desempeño en zonas bajas o anegadizas.
Si bien la producción de carne es el principal destino, el potencial bubalino incluye también la obtención de leche —rica en proteínas y apta para industrialización—, cuero y otros subproductos. Su carne, además, se caracteriza por ser magra, con bajo contenido graso y alto valor nutricional.
De este modo, la producción bubalina se posiciona como un complemento de la ganadería vacuna, capaz de coexistir con ella y de aportar eficiencia en territorios donde otras especies no alcanzan su máximo rendimiento. El nacimiento de mellizos en la Escuela Granja de Esperanza se suma así como un indicador del desarrollo y la consolidación de esta actividad en la región.
