La fiscalía analiza conversaciones privadas que podrían reconfigurar las responsabilidades en el expediente. Mientras se revisan pruebas clave, crecen las dudas sobre el origen de la denuncia y el uso del caso en redes sociales.
La causa que investiga la supuesta desaparición de 190 animales tras la denuncia del influencer conocido como “La Joya Agro”, sumó en las últimas horas un elemento clave que podría modificar por completo el eje de la investigación: el contenido de los chats entre el denunciante y el imputado.
El periodista Rodrigo Miró, corresponsal de AIRE en Rosario, explicó en Ahora Vengo que el trasfondo de la denuncia estaría vinculado a un conflicto comercial entre el denunciante Bruno Riboldi y Nicolás Coscia, que fue su socio hasta este entredicho, que estalló por un video que publicó el influencer en Instagram y derivó en la imputación de Coscia por el delito de defraudación por abuso de confianza. Sin embargo, el avance de la causa comenzó a poner en duda la versión inicial.
Chats “picantes” y amenazas: la clave que complica al influencer
La investigación que lleva adelante el fiscal Ramiro Martínez permitió determinar que los animales nunca desaparecieron, sino que fueron vendidos de manera legal y con toda la documentación correspondiente del Senasa, lo que ya había encendido señales de alerta sobre la consistencia de la denuncia.
Pero el punto de inflexión aparece ahora con el análisis de las conversaciones privadas entre las partes. Los chats aún no son públicos pero, según lo que trascendió de fuentes judiciales, la naturaleza del intercambio entre Coscia, el imputado, y el denunciante La Joya Agro, podría cambiar el rumbo de la causa, incluso hasta invertir los roles, de modo que la supuesta víctima pase a ser la acusada. “Hay muchos contenidos en esos chats que son muy picantes; hablan de mensajes, llamadas y una presunta amenaza que hacía Riboldi a Coscia”, reveló el periodista rosarino.
Con este nuevo elemento bajo análisis, la figura del influencer quedó bajo la lupa. Miró indicó que la Justicia sospecha que Riboldi pudo haber utilizado su alcance en redes sociales para instalar un delito inexistente, lo que implicó la intervención de la Guardia Rural Los Pumas y la activación del sistema judicial.
En este contexto, la fiscalía de Villa Constitución evalúa ahora dos caminos posibles: desestimar la denuncia o avanzar con una imputación contra Riboldi por falso testimonio, una hipótesis que gana fuerza a medida que se consolidan las pruebas.

Venta legal y documentación: el dato que derrumba la denuncia
Un dato clave fue la aparición del comprador de los animales, un hombre de apellido Polimanti, quien se presentó ante las autoridades luego de ver la repercusión mediática del caso. Allí explicó que había adquirido las vacas de buena fe y que estas se encontraban en su campo en Chabás, aportando recibos y facturas que respaldaban la operación, además de acreditar que alimentaba a los animales desde hacía más de un mes.
En paralelo, los investigadores comprobaron que el traslado del ganado se realizó en camiones con toda la documentación oficial del Senasa, lo que permitió reconstruir el recorrido de los animales hasta su destino final sin irregularidades.
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Asimismo, la causa también corrigió otro dato relevante: no eran 190 los animales denunciados como desaparecidos, sino 163. De ese total, dos ya habían muerto previamente —según registros veterinarios de diciembre—, por lo que en realidad se trataba de 161 cabezas trasladadas.
Con este escenario, y a la espera del análisis completo de los chats, la causa parece encaminarse hacia un giro significativo, donde el foco ya no está solo en el imputado original, sino también en la posible responsabilidad penal del propio denunciante.
