La Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que la desigualdad persiste en los sistemas agroalimentarios y que su impacto limita el crecimiento económico global. Nuevas cifras internacionales muestran por qué el empoderamiento de las mujeres agricultoras será un eje central en 2026.
La FAO declaró 2026 como Año Internacional de la Mujer Agricultora, con el objetivo de reducir brechas estructurales y promover un crecimiento social, económico y productivo sostenido a partir del liderazgo femenino en el campo.
La presentación oficial se realizó este jueves 4 de diciembre en el Consejo del organismo, que también designó el año entrante como Año Internacional de los Pastizales y Pastores.
La FAO aclaró que la iniciativa busca impulsar reformas en los sistemas agroalimentarios, especialmente en el acceso al crédito, a la tierra y a oportunidades económicas.
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Brechas que persisten
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero Cullen, afirmó que el año servirá para visibilizar el rol de las mujeres que sostienen los sistemas agroalimentarios. Señaló que el empoderamiento femenino se ha estancado en la última década: ganan menos, trabajan más horas y cuentan con menor protección.

La organización destacó que cada día de calor extremo reduce la producción de cultivos de las mujeres un 3% más que la de los hombres, debido a su menor acceso a recursos y tecnologías. Incluso en granjas del mismo tamaño, sus tierras producen 24% menos, no por falta de capacidad, sino por desigualdades en propiedad, financiamiento y mecanización.
Cerrar la brecha de género podría aumentar el PIB mundial en un billón de dólares y reducir la inseguridad alimentaria de 45 millones de personas.
El aporte rural femenino
Gerardine Mukeshimana, vicepresidenta del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), recordó que las agricultoras son “la columna vertebral de la vida rural” y cumplen funciones clave en la conservación del suelo, la selección de semillas y la transmisión de conocimientos. El FIDA sostiene que su potencial depende de un acceso real a financiamiento, capacitación, mercados y espacios de liderazgo. La entidad invierte más de mil millones de dólares anuales en créditos para el desarrollo rural.
La princesa Basma bint Ali de Jordania, embajadora de Buena Voluntad de la FAO, subrayó que las mujeres representan entre 36% y 48% de la fuerza laboral agroalimentaria en muchos países, aunque su aporte sigue infravalorado. Señaló que las tareas más duras suelen recaer sobre ellas, sin reconocimiento ni recursos suficientes.

La iniciativa busca garantizar soberanía de las agricultoras sobre sus procesos de gobernanza, acceso justo a tierra, finanzas y tecnología, y una reducción de la carga de cuidados no remunerados.
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Políticas que transforman
María Dunne, subsecretaria general de Agricultura de Irlanda, destacó que la igualdad de género fue central en la transformación económica del país. Irlanda aplica desde 2023 un plan que ofrece subsidios de capital, capacitación agrícola, liderazgo y habilidades digitales.
Dunne remarcó que incluir a las mujeres rurales en la toma de decisiones vuelve las políticas más inclusivas y sostenibles, y que cuando ellas prosperan, también lo hacen sus comunidades.
