El stock de hacienda en corrales alcanzó en octubre el nivel más alto para ese mes desde que existen registros. En septiembre, los ingresos superaron a los egresos, en un comportamiento que contrasta con la dinámica habitual del segundo semestre y abre interrogantes sobre la oferta de carne hacia fin de año.
El encierre de hacienda en los estabecimientos de feedlot argentinos alcanzó un nuevo récord y mostró señales de un cambio en la estacionalidad de la actividad. Según los datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), las existencias al 1° de octubre llegaron a 2.097.509 cabezas, el mayor volumen para ese mes desde que se dispone de registros.
El dato confirma una dinámica que se sostuvo durante gran parte de 2026, con niveles récord de animales en los corrales desde comienzos de año. Sin embargo, la particularidad de septiembre fue que los ingresos volvieron a superar a los egresos, cuando habitualmente, durante el segundo semestre, la salida de animales terminados tiende a ganar protagonismo.
De acuerdo con el análisis de Rosgan, los feedlots recibieron 358.767 animales durante septiembre, un 5% más que en agosto. En paralelo, los egresos alcanzaron las 341.468 cabezas, un volumen 20% inferior al del mes anterior.
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Esta relación llevó el Índice de Reposición de Feedlots (IRF) a 1,05, frente al 0,79 registrado en agosto. El indicador también superó los valores de septiembre de 2025, cuando fue de 0,83, y el promedio de los últimos cinco años para ese mes, de 0,94.
Por qué septiembre marcó una diferencia en el feedlot
El IRF mide la relación entre los animales que ingresan y los que salen de los corrales. Cuando se ubica por encima de 1, significa que los ingresos superan a los egresos y que las existencias aumentan. Por debajo de ese nivel, en cambio, predomina la salida de hacienda.
Históricamente, la actividad presenta un comportamiento estacional definido. Entre febrero y junio suele concentrarse el ingreso de animales, en función del ritmo de salida de la invernada de los campos. Durante esa etapa, los corrales se llenan porque la reposición supera a los animales terminados que se envían a faena.
A partir de julio, la dinámica suele invertirse: aumenta la salida de hacienda terminada y comienza a escasear la oferta de animales livianos para reponer. Por eso, el segundo semestre generalmente se caracteriza por una reducción de las existencias.
En 2026, sin embargo, esa diferencia entre las etapas de llenado y vaciado perdió fuerza. La curva de reposición mostró un comportamiento más estable, sin una concentración tan marcada de ingresos en los primeros meses ni una caída sostenida del encierre durante la segunda mitad del año.
Menos egresos y animales más pesados: qué pasa en los corrales
Para Rosgan, la clave para entender este comportamiento está en distinguir qué sucede con los ingresos y los egresos. Por el lado de la reposición, los movimientos de este año fueron más estables que los habituales, sin un pico pronunciado de ingresos durante el período tradicional de llenado.
En cambio, durante septiembre se destacó la caída de los egresos, en contraste con el incremento que suele observarse en la oferta de animales terminados a medida que avanza el segundo semestre.
Una de las explicaciones posibles es que los productores estén prolongando el período de engorde para obtener animales más pesados, con mayor nivel de terminación y engrasamiento. Esa decisión permitiría ajustar los tiempos de salida de los corrales y modificar la distribución de la oferta a lo largo del año.
El dato que refuerza esta hipótesis es que, pese al récord de ocupación, la cantidad de animales aportados por los feedlots durante septiembre cayó un 25% respecto del mismo mes de 2025.
El récord de encierre y la oferta de carne hacia fin de año
El elevado stock de animales encerrados plantea un interrogante sobre la disponibilidad de hacienda para los próximos meses. Si la reducción de los egresos responde a una decisión de prolongar el engorde, parte de los animales que habitualmente saldrían en esta etapa podría permanecer más tiempo en los corrales.
No obstante, el nivel de existencias, por sí solo, no permite determinar cuándo se concretarán esas salidas ni en qué volumen. Para anticipar la oferta futura también será necesario seguir la evolución de los ingresos, los tiempos de terminación y las decisiones comerciales de los productores.
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Rosgan plantea que la convivencia entre el corral y el potrero le da flexibilidad al sistema ganadero para ajustar los tiempos de engorde. Esa combinación puede contribuir a distribuir la oferta de hacienda de manera más estable durante el año, en lugar de concentrarla en períodos determinados.
El récord de octubre y la menor estacionalidad observada en 2026 muestran, así, una modificación en la dinámica reciente del feedlot. La evolución de los egresos en los próximos meses permitirá establecer si el fenómeno responde a un cambio transitorio en los tiempos de terminación o a una transformación más sostenida en la forma de organizar el engorde.



