La estupidez humana a veces puede resultar beneficiosa en el corto plazo, aunque, a largo plazo, siempre termine siendo perjudicial para todos los habitantes del planeta.
El reglamento 1115 de la UE-27 sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR) exige a las empresas que comercializan soja y derivados en la Unión Europea demostrar que tales productos no provienen de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020. El nuevo marco regulatorio comienza a regir a partir del 1 de enero de 2027.
Si bien la mayor parte de la soja producida en la Argentina proviene de la llanura pampeana, Ciara-CEC y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) debieron crear una plataforma (Visec) para poder cumplir con la norma europea, la cual consiste en un sistema georreferenciado que permite realizar a nivel nacional una trazabilidad completa de las partidas de granos desde el campo de origen hasta el puerto de embarque.
Las compañías agroexportadoras argentinas tomaron la decisión de incorporar la cláusula Visec o EUDR en los contratos de compraventa de soja 2026/27 para facilitar el cumplimiento de las exigencias contenidas en el reglamento 1115 de la UE-27.
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Si bien una parte de los forwards de soja de la nueva campaña ya contiene esa cláusula, algunos productores se niegan a darse de alta en Visec porque consideran insólito que, en una planicie de más de 50 millones de hectáreas, se deban destinar recursos para demostrar que no deforestaron.
La cuestión es que, como en Brasil no resulta tan sencillo cumplir con la exigencia de la UE-27, la demanda europea está concentrando las compras de harina de soja en la Argentina, lo que genera que los precios FOB del producto argentino superen a los brasileños, cuando lo usual es que estén unos escalones por detrás.}
Por ese motivo, aquellos productores pragmáticos que se inscribieron en Visec podrán acceder a precios diferenciales al vender “soja EUDR”, mientras que los que insisten en defender los últimos bastiones del imperio de la razón en el mundo occidental tendrán que hacer frente a una suerte de tributo a la imbecilidad.
¿Por qué tanta alharaca con este tema si, en definitiva, nos beneficia a nosotros?, podría preguntar un mandril. La cuestión es que hoy es la deforestación, pero mañana puede ser cualquier otra cosa, por más disparatada que sea.
Considerando las tendencias demográficas presentes en Europa, quizás en una década haya que realizar un rito religioso antes de cosechar un lote de soja. Eso sí: con la debida georreferenciación que acredite que se cumplió debidamente con esa exigencia.
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Las tonterías se sabe cómo empiezan, pero nunca cómo terminan. Por eso tenemos que festejar el alineamiento del gobierno argentino con Estados Unidos, país que, si tiene que bloquear el acceso a un producto extranjero, lo hace en función de sus propios y particulares intereses, sin esgrimir ninguna cualidad de supuesta superioridad moral. No dejemos de denunciar los atropellos socialistas, aunque tengamos que padecerlos. Sigamos adelante, siempre ¡Viva la libertad, carajo!

