Ryan Krohlow atribuye a la raza buena parte de su recorrido profesional y se prepara para cumplir otro de sus grandes desafíos: jurar en Madison. A su paso por la pista rafaelina habló sobre las similitudes entre los rodeos de ambos países y el trabajo de las familias detrás de cada animal.
El jurado estadounidense Ryan Krohlow vivió con intensidad su paso por la pista de la 119° ExpoRural de Rafaela y la Región. Apenas terminó su tarea, luego de elegir como mejor hembra a un ejemplar de la Cabaña La Luisa, confesó la emoción que le provoca la raza Holando Argentino, a la que atribuye los logros de su vida profesional y, por qué no, también personal.
“La vaca Holando me ha traído hasta donde estoy hoy. Soy la vaca Holando. Empecé en una pequeña granja familiar y, al principio, soñaba con presentar un animal en la Exposición Mundial de Madison. Llegar hasta aquí, tan joven en mi carrera, poder ser jurado en la World Dairy Expo, nunca pensé ni soñé con eso. Pero la vaca Holando me trajo hasta acá”.
Con emoción en los ojos y en la voz, Krohlow dejó en claro que su realidad está directamente vinculada con la de los productores y cabañeros argentinos.
Una historia ligada al Holando desde la granja familiar
El jurado, que además de tener cabaña y tambo cuenta con otro trabajo para compensar el negocio lechero, contó cómo se desempeña junto a su familia en la actividad.
“Producimos con mi esposa, mis cuatro maravillosos hijos, mi suegro y mi cuñado. Mi cuñado, mi esposa y yo también tenemos trabajos fuera de la granja, así que nos las arreglamos. Es bastante más trabajo por la mañana y por la noche para ellos porque yo no estoy, pero somos una familia y hacemos que todas las cosas se cumplan”.

Esa realidad tiene relación con un precio por litro de leche que ronda los 32 centavos de dólar, un parámetro no muy lejano al de los tambos argentinos, en promedio.
Con 50 vacas en producción en Poynette, en el estado de Wisconsin, Krohlow está a días de cumplir otro de sus sueños: ser jurado del Holando en la Madison entre el 1° y el 2 de octubre. Allí deberá evaluar unos 400 animales, todas hembras y pertenecientes a las diferentes categorías de pelaje blanco y negro. En tanto, su familia presentará ejemplares de Holando colorado, cuya selección estará a cargo de otro jurado.
Krohlow consideró que Rafaela fue una buena preparación para lo que vendrá en Madison. “Venir a un lugar donde no conoces a nadie ni has visto a estos animales antes te ayuda a concentrarte en estudiar a cada animal, su conformación, su flexibilidad en las patas. Fue un gran entrenamiento para mí”.
Agregó que “es grandioso venir a la Argentina a ver la cultura diferente, el rodeo diferente. La genética realmente está cambiando mucho. Tienen vacas muy parecidas a las que tengo en casa y del tipo de vacas que me gustan. Fue genial poder jurar las vacas que me gustan, que son de mi tipo de vacas”, señaló.
Qué diferencias encontró el jurado estadounidense en las vacas argentinas
Al comparar similitudes y diferencias con los rodeos de Estados Unidos, destacó la calidad de las ubres y una tendencia global hacia la uniformidad. “Las ubres están mejorando muchísimo, la definición del ligamento suspensorio y la calidad de ubres es muy similar. Creo que en todo el mundo nos estamos volviendo más uniformes en el tipo de vacas que nos gustan y que adaptamos a nuestros entornos. El acervo genético, es decir, los toros que usamos, suele ser muy similar”, explicó.
También subrayó la diferencia que observa en las patas de los animales argentinos, marcada por el sistema pastoril. “Este ganado parece que camina kilómetros, así que tienen los músculos y las patas muy tonificados. En Estados Unidos caminan mucho sobre cemento, así que las articulaciones pueden estar un poco hinchadas, y aquí casi no se ve eso”, comparó.
Su elección de un macho rojo, realizada el viernes pasado y correspondiente a la Cabaña La Lilia, también tuvo un fundamento técnico. “Por conformación sentí que era el mejor. En realidad, no me importa si son rojos o no, pero ese toro era muy funcional y es lo que busco cuando selecciono uno”, aclaró.

El reconocimiento de Ryan Krohlow a los productores argentinos
Detrás de las vacas, sobre todo de las lecheras, siempre hay familias, esfuerzo y una actividad ligada a una tarea ardua e incluso al sacrificio. A pesar de las distancias, las historias de los productores y de las cabañas terminan emparentándose detrás de estos animales.
A los productores argentinos les dejó un mensaje de reconocimiento. “Trabajan muy duro. Aprecio cada esfuerzo. Los asistentes a la exposición son quienes reciben todo el reconocimiento, pero quienes se quedan en casa también se benefician. Se necesita el esfuerzo de todos. Y algo que sí noté aquí es que todo el ganado se comporta muy bien, estaban muy bien presentados”, subrayó.
Algo similar destacó al jurar la categoría de mini terneras y presentadores junior. Todos los ejemplares caminaron muy bien y se ordenaron en la pista; ninguno se escapó y los chicos, menores de 12 años, disfrutaron de la tarea de entrar a la pista y caminar junto a los animales.

Para ellos, la competencia se convirtió en un juego de fin de semana alrededor de una actividad que forma parte de la tradición de las exposiciones lecheras.
La raza Holando como vínculo entre productores de distintos países
Finalmente, Krohlow habló del sentimiento que lo une a la raza Holando y de la gente que conoció en Argentina. “Disfruté mucho venir. Hay tanta gente maravillosa aquí. En todos los países que he visitado siempre se conoce gente maravillosa, y esos son amigos que conservarás para siempre”.
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En definitiva, es a través del Holando, de las vacas y también de los toros, que el sector se encuentra, disfruta y se entiende más allá de los idiomas. La raza también se convierte en un punto de encuentro para el progreso de las familias y sus comunidades, algo que vuelve a quedar expuesto cada año en la pista de Rafaela, la ciudad más lechera del país.
