El mayor volumen comercializado en las últimas semanas consolidó una oferta abundante en el mercado disponible y aceleró el ingreso de mercadería a los puertos. A nivel global, la tensión en Medio Oriente suma volatilidad y encarece fertilizantes clave como la urea, lo que podría afectar los márgenes agrícolas y la producción futura.
El avance de la cosecha de soja en Argentina comenzó a reflejarse con mayor intensidad en el mercado, impulsando un repunte en la comercialización y un fuerte ingreso de mercadería a los puertos, lo que a su vez ejerce presión bajista sobre los precios.
Este escenario local se combina con un contexto internacional marcado por la volatilidad derivada de guerra en Medio Oriente, que impactan tanto en las cotizaciones de los granos como en los costos de los fertilizantes, con potenciales efectos sobre los márgenes productivos y la oferta global.
Fuerte repunte en la comercialización de soja y presión sobre los precios
En las últimas semanas, la dinámica comercial de la soja mostró un cambio significativo, indicó la Bolsa de Comercio de Rosario, reflejándose en un incremento de lo negocios internos un 35% en tres semanas, sumando unas 3 millones de toneladas entre operaciones con precio firme y a fijar.
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En este contexto, las cotizaciones en el mercado disponible retrocedieron con fuerza. El precio de referencia de la Cámara Arbitral de Cereales de Rosario se ubicó en $440.000 por tonelada al 31 de marzo, lo que representa una caída cercana al 9% en apenas una semana y marca los valores más bajos desde julio de 2025 en términos nominales.
En el plano internacional, los precios encuentran un sostén parcial en la evolución del mercado energético y la incertidumbre geopolítica. En el mercado de referencia de Chicago, los futuros del complejo soja cerraron la última semana con tendencia alcista, particularmente en el aceite, impulsado por la suba del petróleo y su rol como insumo clave para biodiésel.
Fertilizantes en alza podrían afectar la producción mundial de granos
Las tensiones en Medio Oriente, especialmente en torno al Estrecho de Ormuz, impacta fuerte en el mercado de fertilizantes. La urea, principal insumo nitrogenado, registró aumentos de entre 50% y 60% desde fines de febrero, en un contexto donde el gas —clave para su producción— también se encareció. Este incremento de costos coincide con el inicio de la siembra de maíz en el hemisferio norte y comienza a generar ajustes en las decisiones productivas.
Proyecciones del Consejo Internacional de Granos anticipan una caída del 1% en el área mundial de maíz y una reducción similar en la producción global, en parte asociadas al encarecimiento de insumos. Aunque el volumen total seguiría siendo elevado, el cambio de tendencia refleja el impacto de los costos sobre la oferta futura.
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En Argentina, este escenario también comienza a trasladarse a las expectativas. Con la campaña de trigo próxima a iniciarse, los precios a futuro mostraron subas del orden del 8,5% para diciembre de 2026, en un contexto donde los mayores costos podrían ajustar los márgenes y condicionar los planteos tecnológicos.



