El aumento de las poblaciones del insecto acompaña las altas temperaturas y la expansión de los maíces tardíos en distintas regiones del país. Los monitoreos sanitarios realizados hasta el momento no detectaron presencia de la enfermedad que transmite, aunque los especialistas recomiendan sostener los controles.
El avance de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) durante enero estuvo impulsado por las altas temperaturas y la expansión de los cultivos tardíos, aunque sin detecciones de la enfermedad que transmite. Así lo indica el 35° Informe de la Red Nacional de Monitoreo, que advierte sobre un incremento poblacional previsible para la época del año y subraya la necesidad de reforzar el seguimiento, especialmente en provincias como Santa Fe, donde se registraron algunas de las mayores capturas, pero con resultados negativos de infectividad a Spiroplasma.
Sin detecciones de Spiroplasma, pero con mayor presión del vector
Según el relevamiento, el ingreso a febrero encuentra a la mayoría de las regiones con un aumento generalizado de las poblaciones del insecto, en línea con el desarrollo de los maíces tardíos y las condiciones climáticas estivales. La única excepción fue el Centro Sur, donde continúa predominando la ausencia del vector.
Uno de los datos más alentadores del informe es que, pese a la mayor presencia de chicharritas, los análisis de infectividad realizados en las regiones NEA y Centro Norte no detectaron individuos portadores de Corn Stunt Spiroplasma (CSS). Esto ocurre en un contexto en el que muchos cultivos ya transitaron más de la mitad de su período de susceptibilidad.
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Sin embargo, los técnicos advierten que en zonas endémicas aún predominan maíces en estadios vegetativos y, en áreas como el Centro Norte, conviven siembras tempranas y tardías, lo que incrementa el riesgo de colonización temprana y potencial impacto sanitario.

Calchaquí, San Justo y San Guillermo: los puntos más críticos del relevamiento
En el NEA, donde se relevaron 60 localidades, el vector estuvo presente en el 85% de ellas, con predominio de capturas bajas a medias. El promedio de capturas en lotes con maíz fue de 21,7 adultos por trampa, levemente superior al monitoreo anterior. Santa Fe volvió a destacarse entre los puntos con mayores registros: la localidad de Calchaquí alcanzó 310 adultos por trampa. Sin embargo, los análisis de ejemplares mediante PCR en Reconquista descartaron la presencia de CSS.
Un escenario similar se observó en el Centro Norte, donde el 74% de las localidades monitoreadas registró detecciones del insecto. Aunque predominó la baja abundancia, comenzaron a observarse incrementos puntuales en categorías intermedias y altas. En Santa Fe, San Justo registró 394 adultos por trampa (el más alto en todo el país) y San Guillermo 244, cifras que elevaron el promedio regional por encima de los 25 adultos. A pesar de estos valores, los análisis sanitarios realizados en Esperanza y Rafaela arrojaron nuevamente un 0% de individuos portadores de Spiroplasma.
En el Litoral, con todas las trampas instaladas sobre maíz, la ausencia del vector se dio en el 23% de las localidades y la mayoría de las detecciones fue baja. Además, el 75% de los cultivos ya se encuentra en estadios reproductivos, lo que reduce el riesgo de infección. En contraste, el Centro Sur mantuvo una situación estable, con detecciones prácticamente nulas.
Por qué el monitoreo temprano es clave
Frente a este panorama, los profesionales de la Red Nacional de Monitoreo insistieron en la importancia de intensificar los controles. Recomiendan reforzar el monitoreo tanto con trampas como sobre el cultivo, y remitir muestras de insectos a la red entomológica para su análisis.
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La detección temprana, remarcan, es clave para reducir riesgos sanitarios y preservar la eficacia de las estrategias de manejo, aun en un escenario donde, por ahora, la enfermedad no está presente.
