Pese a la caída de expectativas en los rindes del maíz temprano por el estrés hídrico y térmico, las lluvias previstas y el buen desempeño regional sostienen una proyección inédita para el cereal.
La primera estimación de la campaña maicera marca un récord histórico de producción para el maíz argentino, con 62 millones de toneladas, un millón más de lo previsto inicialmente y 9,5 Mt por encima del máximo anterior registrado en la campaña 2023/24. El volumen proyectado implica además un incremento interanual del 24%, en un contexto productivo atravesado por contrastes climáticos y ajustes en las expectativas de rinde.
En las últimas semanas, el escenario hídrico cambió de manera abrupta en el centro y sur de la región pampeana. Al comparar las anomalías de humedad en suelo actuales con las de fines de diciembre, se observa un retroceso significativo de las reservas, especialmente en zonas con alta proporción de maíz temprano. El fenómeno estuvo asociado a un centro de alta presión que limitó el ingreso de humedad y a una ola de calor de varios días sobre el cierre del año.
Si bien desde el 24 de diciembre se registraron lluvias relevantes, estas se concentraron en el norte del país y no alcanzaron a revertir el déficit en el centro productivo. A comienzos de enero hubo un alivio térmico y precipitaciones aisladas, aunque insuficientes para recuperar el potencial pleno de los cultivos tempranos.
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Rindes más moderados en el maíz temprano
Este escenario llevó a ajustar a la baja las expectativas más optimistas para el maíz de siembra temprana. La posibilidad de alcanzar rindes excepcionales de 120 a 130 qq/ha en la región central quedó descartada. En esta primera estimación se trabaja con valores más cercanos a los promedios históricos, con recortes que los técnicos estiman entre un 10% y un 20%, dependiendo del momento y la intensidad del regreso de las lluvias.
Aun así, el volumen total proyectado se sostiene por la superficie implantada y por el buen desempeño de otras regiones y fechas de siembra. Para el cálculo se considera un área total de 9,75 millones de hectáreas, con 8,05 millones de hectáreas destinadas a cosecha de grano comercial.
Santa Fe lidera los rindes
A nivel provincial, Santa Fe se posiciona al frente en rindes maiceros, con un promedio estimado de 90,4 qq/ha, cinco quintales más que en la campaña pasada. Le siguen Córdoba, con 88,2 qq/ha, y Buenos Aires, con 78,1 qq/ha, ambas también por encima de los registros del ciclo anterior.
No obstante, en el sur y centro-sur santafesino, así como en el sur de Córdoba y amplias zonas de Buenos Aires, la continuidad de las precipitaciones será clave para sostener estos valores. Los pronósticos anuncian lluvias para mediados de enero en el centro del país, lo que podría aportar un alivio decisivo.
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Buen panorama para los maíces tardíos del norte
En el centro norte y norte argentino, las perspectivas son más alentadoras para los maíces tardíos. Provincias como Chaco y Santiago del Estero muestran perfiles de humedad favorables tras varios años de sequía, con cultivos que nacen en buenas condiciones, aunque con demoras en otras siembras por excesos de agua.
En estas zonas, la atención está puesta en la chicharrita del maíz. Los técnicos advierten que la escasez de heladas durante 2025 y las siembras tempranas favorecieron la presión del vector, aunque destacan una mayor preparación respecto de campañas anteriores, con materiales más resistentes y estrategias de control más ajustadas.
Soja y trigo: proyecciones firmes
En soja, la siembra ya concluyó sobre un área de 16,4 millones de hectáreas. Si bien el estrés hídrico y térmico comenzó a dejar señales en los cultivos de primera y segunda del centro y sur pampeano, las lluvias previstas permitirían sostener un buen escenario productivo. La proyección se mantiene en 47 millones de toneladas, con posibilidades de superarla.
En trigo, en tanto, la cosecha está prácticamente finalizada y se confirman los excelentes resultados. La producción se mantiene en 27,7 millones de toneladas, con un rinde promedio nacional récord de 41 qq/ha, pese a las pérdidas de superficie registradas por excesos hídricos.
Así, en un contexto de ajustes y desafíos climáticos, el maíz vuelve a destacarse como uno de los pilares de la campaña agrícola, con un volumen que marca un nuevo hito para la producción nacional.


