La campaña agrícola 2025/26 vuelve a mostrar un escenario complejo por la presión de orugas en cultivos extensivos, con focos de alta intensidad en el norte de Santa Fe. Frente a este contexto, se incorporan al mercado principios activos con modos de acción diferenciados que apuntan a fortalecer las estrategias de manejo y rotación sanitaria.
La campaña agrícola 2025/2026 en Argentina avanza con un escenario marcado por la creciente presencia de lepidópteros en los principales cultivos extensivos. Tanto en maíz como en soja, técnicos y productores observan ataques tempranos y, en algunos casos, fallas de control asociadas a fenómenos de resistencia, lo que vuelve a poner en primer plano la necesidad de monitoreo permanente y estrategias de manejo integradas.
Mayor presión de lepidópteros en la campaña 2025/26
En maíz, el foco principal está puesto sobre el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda), una plaga que volvió a mostrar alta agresividad desde las primeras etapas del cultivo.
Informes técnicos relevados a campo indican daños severos incluso en híbridos con tecnología Bt, con pérdidas de rendimiento que pueden alcanzar entre 20 y 30% cuando no se realizan controles oportunos. La situación es particularmente delicada en el norte de la provincia de Santa Fe, donde técnicos de INTA reportaron una alta intensidad de ataques desde el mes de octubre.
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En esa región, se recomienda un seguimiento semanal mediante trampas de feromonas y evaluaciones directas en lotes, especialmente a partir de estadios vegetativos tempranos como V4. Los umbrales de acción se ubican en torno al 15-20% de plantas afectadas, considerando que el daño sobre cogollos y plántulas puede comprometer seriamente el desarrollo posterior del cultivo.

Desde el norte santafesino, además se advierte sobre el potencial avance de la plaga hacia el centro agrícola del país si las condiciones ambientales continúan siendo favorables.
En soja, la presión de lepidópteros es más moderada, aunque no por eso deja de ser relevante. En etapas iniciales se detectaron capturas de polillas de oruga bolillera (Helicoverpa gelotopoeon) y oruga medidora (Rachiplusia nu), con ataques localizados en brotes apicales.
Estos daños pueden alterar la arquitectura de la planta y traducirse en mermas de rendimiento estimadas entre 10 y 15%. Los mayores focos se concentran en lotes tardíos del norte y centro del país, incluida Santa Fe, donde los técnicos insisten en la importancia de identificar huevos y larvas pequeñas para intervenir a tiempo.
Herramientas fitosanitarias y su rol en el Manejo Integrado de Plagas
Este contexto, atravesado por la coexistencia de distintas especies y por la aparición de resistencias, refuerza la demanda de herramientas fitosanitarias con nuevos modos de acción que permitan sostener la eficacia de los programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP).
En ese marco, una de las empresas proveedoras de insumos para la agricultura argentina presentó recientemente nuevas alternativas basadas en principios activos innovadores.

Entre las novedades se destacó un insecticida formulado a base de piridalil al 50%, un principio activo con modo de acción único según la clasificación del IRAC. Se trata de una molécula diseñada para el control específico de lepidópteros, con especial eficacia sobre Spodoptera frugiperda.
Sus principales características incluyen acción por contacto e ingestión, efecto translaminar y alta resistencia al lavado por lluvias. Ensayos a campo muestran que los insectos cesan la alimentación en menos de dos horas, lo que reduce rápidamente el daño al cultivo, con un impacto mínimo sobre insectos benéficos.
La segunda herramienta presentada combina dos principios activos ya conocidos pero con modos de acción diferentes: clorantraniliprole al 3% y clorfenapir al 40%. Esta formulación apunta a ampliar el espectro de control y aportar robustez a los esquemas de rotación, al integrar dos mecanismos que actúan de manera complementaria. Además del control del complejo de lepidópteros, ofrece eficacia sobre trips y una acción rápida y prolongada, lo que la posiciona como una alternativa para el manejo de poblaciones resistentes.
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Las presentaciones estuvieron a cargo de Sumitomo Chemical, que dio a conocer estas tecnologías en encuentros técnicos dirigidos a su red de distribución, tanto presenciales como virtuales, con participación de especialistas en protección vegetal y referentes de organismos de investigación.
Según destacaron desde la compañía, el objetivo es aportar soluciones que incorporen nuevos modos de acción y acompañen sistemas productivos más eficientes y responsables, en un escenario donde la presión de plagas, especialmente en provincias como Santa Fe, vuelve a ser un desafío central para la producción de maíz y soja.
